|
Víctor Bourguett Ortiz
Durante años se relacionó la eficiencia física de las empresas del agua, casi exclusivamente con las fugas existentes en tomas domiciliarias y en líneas de distribución y conducción, debidas, en gran medida, al deterioro de los materiales de construcción por envejecimiento o mala operación, o por selección e instalación inadecuadas de las tuberías. Hoy se sabe que las pérdidas de agua de los organismos se deben sobre todo a dos causas: ineficiencias operativas y administrativas, y fugas y derrames.
Como su nombre lo indica, las pérdidas aparentes son consumos no registrados, y es por ello que no se consideran como una pérdida real de agua. Al fin y al cabo, ésta se consume sin representar una pérdida financiera al organismo operador. Este tipo de pérdidas es difícil de identificar, ya que su concepción es compleja y depende de la existencia de información de consumo en los sistemas prestadores del servicio. Ello, a pesar de que la cuantificación de consumos es parte fundamental de la razón de ser de los organismos operadores, no siempre se maneja de forma adecuada (sobre todo en aquellos poco experimentados), haciendo más compleja la labor de cálculo de las causas de pérdidas en los propios organismos prestadores de servicio. [+]
|
|
Luciano Sandoval
El IMTA cuenta desde 1989 con una planta de tratamiento para la depuración de sus aguas residuales. En 1997, a través de la Agencia de Cooperación Internacional del Gobierno del Japón, se puso en marcha un módulo de aeración extendida con desinfección química e integrada por los equipos e instrumentos más modernos. Esto ha permitido desarrollar investigaciones de vanguardia, así como el reúso productivo y seguro de las aguas para incrementar la sustentabilidad de estos sistemas de tratamiento. [+]
|